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Ministerios Litúrgicos

  • Los acólitos ayudan al sacerdote y al diácono durante la Misa preparando el altar, portando la cruz y los cirios, y contribuyendo a que la liturgia se desarrolle con reverencia y fluidez.

     

    Todos los acólitos deben ser católicos bautizados que hayan recibido la Primera Comunión, que asistan regularmente a Misa y que posean la madurez necesaria para servir con atención y reverencia. Tanto niños como adultos deben completar la formación parroquial antes de ser programados para el servicio.

  • Los lectores proclaman la Palabra de Dios durante la Misa, ayudando a la asamblea a escuchar y reflexionar sobre las lecturas de las Escrituras.

     

    Todos los lectores deben ser católicos practicantes que hayan recibido los sacramentos de iniciación, que asistan regularmente a Misa y que se sientan cómodos leyendo con claridad ante la asamblea. Los lectores deben completar la capacitación parroquial y preparar las lecturas asignadas antes de prestar su servicio.

  • Los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión colaboran en la distribución reverente del Cuerpo y la Sangre de Cristo durante la Misa y pueden llevar la Sagrada Comunión a quienes no pueden asistir a ella.

    Para ejercer este ministerio, es necesario tener al menos 18 años, haber recibido los sacramentos de iniciación, ser católicos practicantes en plena comunión con la Iglesia, completar la formación, contar con la recomendación del párroco y la aprobación diocesana, y recibir el envío formal antes de comenzar a servir.

  • Los ministros de música guían a la congregación en la oración cantada mediante el servicio de cantores, miembros del coro, acompañantes e instrumentistas.

    Los ministros de música deben saber cantar o tocar un instrumento, participar respetuosamente en la liturgia y asistir a los ensayos en la medida de sus posibilidades. ¡No se requiere un nivel mínimo de habilidad ni experiencia previa! ¡Venga tal como es y comparta los talentos que Dios le ha dado!

  • Los sacristanes preparan la iglesia, los vasos sagrados, las vestimentas y otros elementos necesarios para la celebración de la Misa y se aseguran de que se cuiden adecuadamente después.

    Los sacristanes deben ser católicos practicantes responsables que hayan recibido los Sacramentos de Iniciación y demuestren madurez, confiabilidad y reverencia por la Eucaristía y los objetos sagrados. Los sacristanes deben completar la capacitación parroquial antes de servir de forma independiente.

  • Los ujieres dan la bienvenida a los feligreses y visitantes, ayudan a acomodar a los asistentes y a realizar las colectas, atienden las necesidades que surjan durante la Misa y contribuyen a mantener un ambiente de culto seguro y acogedor.

    Los ujieres deben ser personas responsables, acogedoras y atentas, además de contar con la capacidad física necesaria para asistir a los feligreses durante la Misa. Asimismo, deben completar la capacitación parroquial, conocer los procedimientos de emergencia y estar preparados para ayudar en la ubicación de los asistentes, las colectas, la organización de la fila para la Comunión y otras necesidades.

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